Jueves, 29 de noviembre de 2007
Ensayo sobre el lenguaje

Por: Hugo Sandoval García


El ser humano: ente capaz de penetrar en el mundo de las causas y los efectos, unidad biológica poseedora de infinitas concepciones del universo y a su vez ser que vive en tres tiempos – presente, pasado y futuro – estado al cual llamamos conciencia.

Pero dentro de esta conciencia y ansia de conocer al mundo sensible el hombre ha desarrollado un sistema efectivo de transmisión de conocimientos que, a su vez, sirve como instrumento de interacción con otros microcosmos: el lenguaje.

Considero que el momento decisivo en la historia de la humanidad fue el instante mismo en que se creó la primera palabra, instrumento por el cual la “línea del espacio-tiempo” fue alterada notablemente, ya que el “logos” permitió a su poseedor retener en la mente un fragmento del universo insertándolo en un rincón de la memoria, y de esta manera iniciar la etapa del conocimiento del entorno y su inserción en el plano de las ideas. El mundo dejó de ser “contenedor” y devino en “contenido”.

Ya Stephen Hawkings lo mencionaba en una de sus conferencias, la invención de la escritura marcó un paso importante en la evolución del humano, ya que con anterioridad a su creación la única posibilidad de trasmitir información entre nosotros era a través de los genes, y dicha información residía – o reside – en nosotros, no como conocimiento, sino más bien, como instinto o capacidad física de adaptarse al ambiente.

Con la escritura y el lenguaje en sí, el hombre encuentra la posibilidad de comunicar una infinidad de situaciones de hecho y procesarla para recrear los fenómenos en la mente, e incluso representar objetos no existentes en el mundo material como se demostrará más adelante.

Con este proceso nos convertimos en unos auténticos “Janos” porque a través del razonamiento y de una correcta aplicación del lenguaje somos capaces de sumergirnos y de superar las barreras del tiempo de modo que nuestro actuar está notablemente influenciado por la noción de causa-efecto y nuestras representaciones mentales son el producto de la convergencia de los tres tiempos aludidos. Pero bueno dejemos a un lado estas nimiedades producto de mi locuacidad y pasemos a ejemplos más concretos.

Empecemos por definir la palabra lenguaje, la cual significa “el conjunto de palabras y formas de expresión por medio de las cuales se relaciona una comunidad de hombres determinada”.1 De la anterior definición podemos esbozar una lista de elementos principales del lenguaje que a saber son:


a) Conjunto de palabras;
b) Formas de expresión ;

Nos centraremos en estos dos puntos por importarnos por el momento un aspecto del lenguaje.

Las palabras son el instrumento a través del cual el ser humano fija una idea dentro de la mente, dicha idea puede pertenecer o no al mundo sensible, es decir, esta puede representar tanto como a un objeto material, v. gr. “perro”, o a un objeto inmaterial , por ejemplo “derecho”2. El perro ocupa un espacio en el tiempo y por lo tanto es susceptible de ser captado por nuestros sentidos, pero “derecho” no tiene existencia material, es una fabricación de nuestro ingenio hecha con la finalidad de designarle un lugar en un mundo de átomos y energía, de modo tal, que su utilización, obedece a la necesidad de dar existencia a algo inexistente, por lo menos en el plano material. Lo anterior es lo que distingue al hombre de los demás seres vivientes. No sólo el hombre es creación sino que además el mismo es creador.

Desglosemos ahora la utilidad de la palabra dentro de la vida del hombre.

El hombre no sólo utiliza la palabra como la herramienta con la cual designa un fenómeno u objeto que yace en el mundo, sino que además puede ser usada como medio para la creación de nuevos objetos dentro diferentes planos. Es así que podríamos equiparar el conocimiento que tiene un ser humano de su universo y su capacidad creadora con la cantidad de palabras que procesa en su mente, es decir con su vocabulario. Éste refleja, además, una línea de investigación por la cual podemos descubrir las cosmogonías y cultura de los diferentes pueblos y civilizaciones, ejemplo:

En una primera civilización con idioma X se encuentra la palabra a’ que significa amor a la patria, pero dentro una segunda civilización con idioma Y encontramos a la palabra b’ que significa amor que siente un padre por su hijo. En este caso la inexistencia de un equivalente de b’ en el idioma X implicaría la poca importancia del amor de una padre por su hijo en una escala de valores, o por lo menos la ponderación del sentimiento de amor a la patria sobre el amor filial. De igual manera, la inexistencia de una palabra que represente a la propiedad dentro de ambos idiomas derivaría posiblemente en la inexistencia de ésta institución como tal.3
También podríamos decir de la palabra que es el marco a través del cual el hombre desarrolla sus facultades cognitivas4. Su crecimiento está supeditado a la creación nuevos “logos” por los cuales tengamos un conocimiento más depurado del entorno. Cada día se inventa una nueva palabra, o nuevas significaciones, producto del avance científico, del roce con otras culturas, o de la necesidad de nuevas formas de expresión con nuestros congéneres. Ejemplifiquemos:

Antes del desarrollo de la física moderna por Planck, el cuanto4 era un término desconocido por sus antecesores tales como Newton, pero el avance en la investigación física dio como resultado la idea de la propagación discontinua de la energía; así a través de Albert Einstein, la palabra y significado de “cuanto” operó como contexto y punto de partida para el desarrollo de una de las más interesantes teorías físicas: la Teoría de la Relatividad. Otra observación sería acerca de la palabra castellana líder, la cual tiene su origen en el inglés leader, con esta palabra no sólo referimos a una persona que va a la cabeza de una organización, sino también a una persona que sirve de ejemplo por su calidad moral o destreza dentro de determinado ámbito ¿será que los españoles no conocieron jamás a una persona con esas características, y de ahí que solo existan palabras tales como dirigente y jefe? ¡Simples especulaciones sin importancia¡.


Me agradaría la idea de crear una palabra que significara elevamiento de espíritu, a la cual escribiría como “harceramiento”. De este modo en la oración : “El pueblo mexicano harceró y consiguió destrozar las cadenas del imperialismo” referiríamos un crecimiento en la espiritualidad de la nación. Tendríamos la noción que para triunfar y librarnos de las cosas que nos subyugan hay que “harcerar”. Se desarrollaría talvez una teoría política llamada harceralismo, donde se privilegiara el crecimiento espiritual del individuo y la nación como condición necesaria para el crecimiento moral, social y económico de nuestro país. Desgraciadamente tal como lo escribía el extinto Octavio Paz conocimos un lenguaje donde ya existían los Quevedo, los Cervantes, los Lope de Vega, los Tirso de Molina. El lenguaje otra vez como contexto y punto de partida del ser humano.

Para terminar he de decir que el lenguaje es un medio por el cual el ser humano ha adquirido dicha condición , que es mucho lo que le debemos y que son muchos los retos por tomar. Debemos participar en su constante crecimiento y enriquecimiento, debemos también no limitarnos, no homogeneizar, no generalizar, crear nuevas palabras nuevos significados para tener un conocimiento más acabado de nuestro universo, una conciencia más elevada, un espíritu eterno y voluntarioso, así como un modo de interactuar y aprender cada día más de nuestros semejantes.
Publicado por Logorcielago @ 4:06
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Publicado por Logorcielago
Viernes, 11 de junio de 2010 | 1:55

vamos a twitear: @HugoSandovalG